EL PP de La Línea no quiere que la ciudad se quede fuera del tren del futuro
El ramal ferroviario de La Línea de la Concepción llega mañana al Parlamento andaluz. El Partido Popular ha presentado una iniciativa para pedir que el municipio no se quede fuera del Corredor Ferroviario Litoral de la Costa del Sol, un proyecto clave que conectará Nerja con Algeciras.

La propuesta se debatirá en la Comisión de Fomento y pone el foco en un problema que los linenses llevan años señalando: su ciudad, con más de 60.000 habitantes y situada junto a Gibraltar, sigue sin conexión ferroviaria. Una situación que, según los populares, supone un agravio histórico frente a otros territorios.
Desde el PP defienden que dejar fuera a La Línea del nuevo trazado ferroviario sería un error que frenaría su desarrollo económico y social. Además, recuerdan que se trata de una ciudad fronteriza con características únicas, integrada en el Campo de Gibraltar, una zona reconocida como de Especial Singularidad.
También advierten de que el contexto actual hace aún más urgente mejorar las conexiones. El Brexit y los acuerdos entre la Unión Europea y el Reino Unido están cambiando la movilidad y el empleo en la zona. Si en el futuro desaparece la verja, La Línea y Gibraltar podrían funcionar como un área urbana conjunta de unas 130.000 personas, lo que exigiría infraestructuras modernas y bien planificadas.
En el día a día, la falta de tren se nota. Más del 60% de los desplazamientos se hacen en coche y los viajes hacia Málaga superan con frecuencia la hora y cuarto. Contar con un apeadero ferroviario ayudaría, según el PP, a reducir tiempos, emisiones y desigualdades territoriales.
La iniciativa también pide que el Gobierno tenga en cuenta un estudio de la Universidad de Cádiz, impulsado por el Ayuntamiento linense, que concluye que un apeadero en el municipio es viable y encaja con los objetivos de movilidad sostenible y desarrollo económico.
Con esta propuesta, el Partido Popular busca que se prioricen las actuaciones ferroviarias en La Línea y que haya una coordinación real entre el Gobierno central, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento. El mensaje es claro: la ciudad no quiere quedarse fuera de las infraestructuras del futuro.

