El alcalde, José Ignacio Landaluce, ha remitido esta mañana una carta al ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, en la que le reclama que comunique de manera oficial al Ayuntamiento de Algeciras, como representante legítimo de la ciudadanía, la decisión que el Gobierno haya adoptado sobre el centro de estancia temporal para inmigrantes (CETI).


En su misiva, el primer edil le recuerda que hoy se ha cumplido un mes desde que tuvo entrada en el Consistorio “el escrito remitido por el por el subdirector general de Emergencias y Centros de Migraciones de su ministerio, en la que se nos trasladaba que el Ejecutivo cuenta en nuestra ciudad con una parcela, propiedad del Ministerio de Defensa, de 17.000 metros cuadrados de superficie para albergar tales instalaciones, y no hemos tenido ninguna comunicación oficial más al respecto”.
“Desde la Alcaldía se han realizado a su departamento varias llamadas telefónicas, han sido enviados correos electrónicos, y con fecha del pasado 26 de agosto se remitió por nuestra parte una carta en la que se argumentaba con detalle el rechazo tanto social como institucional que tal anuncio provocó en Algeciras. Todos estos intentos han tenido la misma respuesta oficial por su parte: ninguna. Sinceramente, no entendemos la postura que ha adoptado su departamento ministerial de no contestar no ya a un alcalde, o un Ayuntamiento, sino al conjunto de la ciudad. Si algo caracteriza a esta Alcaldía desde junio de 2011 es por actuar en todo momento con absoluta lealtad institucional hacia el Gobierno de España, colaborando en todo lo que se nos ha solicitado, pero por desgracia, estamos comprobando que no existe reciprocidad al respecto”, recalca el regidor.
Para la primera autoridad municipal “el conjunto de la sociedad algecireña considera que una cuestión de este calado no puede ser tratada a toda prisa, en un pasillo del Senado y con una representante de su mismo partido. Hablamos de un asunto que puede llegar a hipotecar el futuro de una ciudad solidaria como pocas, pero cuyos habitantes no pueden soportar ni un ápice más de presión migratoria”.