Ecologistas se preguntan por el estado de las calles del municipio linense, habida cuenta de la eliminación de una zona anteriormente jardín (calle Jaén) por el enlozado de la misma. En este caso la prioridad era tapar la arena…

¿Pero que ocurre cuando las vías por donde camina el ciudadano no están en un estado aceptable? Ni que decir nada sobre el estado para las personas con movilidad reducida.

La forma en que la calle se comparte y su estado es determinante de la calidad de vida urbana. Todavía está pendiente un sistema más amigable y seguro para los peatones en situación de vulnerabilidad. El estado de muchas calles se convierte en todo desafío de obstáculos, resaltos, boquetes, lozas sueltas… La imagen que acompaña a esta denuncia (calle Pavía) demuestra la prioridad que predomina en una planificación urbanística y de mantenimiento urbano. Si a esto se le une la libertad con que coches y motos transitan por la calles la pasear se convierte en todo un reto.
Un niño, una señora mayor, quien camina con un cochecito de bebé puede sentir cada vez más vulnerada su seguridad. Además de esquivar mesas, carteles publicitarios, motos (que en otras partes del mundo tienen lugar para estacionar en la calle), baldosas y desniveles que exponen los tobillos, ahora hay que convivir en la vereda con monopatines eléctricos, andando o estacionados, se hace que nos planteemos que la calle es para quien camina y en las mejores condiciones.