Ecologistas recuerdan el mal funcionamiento del sistema de riego no es ninguna novedad. Cada año son muchos los ciudadanos que aseguran ver aspersores regando bancos o aceras sin cumplir su cometido original.


Un resumen bastante básico antes de realizar algunos cálculos, es que para los difusores de 90º se necesitan alrededor de 540 litros por hora, los difusores de 360º alrededor de 1,020 litros por hora, los difusores de chorro alrededor de unos 900 litros por hora, estos datos cobran mucha importancia en época de sequía y estrés hídrico.

En las ciudades es frecuente la utilización de riego aspersión para jardines. Cada jardín puede tener una configuración vegetal diferente. El caso más llamativo sería el del césped. Las sequías y periodos de calor cada vez más frecuentes y prolongados que caracterizan la actual situación climática en España obligan a reflexionar sobre el uso que se hace del agua en los jardines. El mayor consumidor es el césped, lo que exige planificar correctamente el riego ajustando la cantidad para disfrutar de una pradera bonita y sana evitando el despilfarro.
Uno de los casos que se suelen dar es el de los aspersores desorientados, la imagen refleja un espacio verde en el municipio campogibraltareño de San Roque.
En cualquier parte de una ciudad sufren las consecuencias del desajustado funcionamiento de los aspersores. A veces incluso corta el paso en calles y plazas. Estos deberían perfeccionarse y reajustarse.