La Plaza de las Constituciones acogerá, el próximo 2 de octubre, la Bendición del Simpecao de la Agrupación Parroquial del Rocío de San Roque. Autoridades municipales han participado en una reunión con la junta de gobierno de dicha entidad para ir cerrando detalles del acto, que se realizará al aire libre para permitir un mayor aforo debido a las restricciones que impone la pandemia de covid.

Los concejales de Tradiciones, Cultura y Participación Ciudadana, María Collado, Ana Ruiz y David Ramos, participaron en esta primera toma de contacto, que tuvo lugar en el Palacio de los Gobernadores. Representaron a la agrupación Maite García, Javier Palma y Gema García, integrantes de su directiva.

La Bendición del Simpecao tendrá lugar en la Plaza de las Constituciones el próximo 2 de octubre a las 19.00 horas. Consistirá en una Misa Rociera a la que asistirán autoridades municipales y militares, así como representantes de las distintas hermandades rocieras de la provincia de Cádiz, de las hermandades, cofradías y agrupaciones parroquiales sanroqueñas y de la Hermandad Matriz de Almonte. Se controlará el aforo y se cumplirán el resto de las medidas sanitarias anticovid.

El Simpecao no podrá encabezar la comitiva sanroqueña al Rocío hasta que la agrupación se convierta oficialmente en hermandad, un proceso que ya está avanzado. Mientras tanto, representará a este colectivo en los distintos actos que se desarrollen en el municipio de San Roque.

El Simpecao se encargó a los Talleres del Carmen de San Fernando, siendo realizado por el bordador José Muñoz. En el centro del estandarte se encuentra una imagen de la Virgen del Rocío, de madera de cedro policromada, que es obra del escultor Jesús Cepeda, de Sevilla.

Un simpecado (o simpecao) es una insignia o estandarte que abre la marcha de las procesiones o comitivas de peregrinos de las hermandades de la Virgen del Rocío. Su nombre proviene del lema latino “sine labe concepta”, que quiere decir “sin pecado concebida”.

Es una representación mariana cuyo nombre, de origen medieval, procede de los estandartes que portaban las procesiones religiosas. Al ser portado a mano y, en ocasiones, en carreta, no suele ser muy pesado.