«Una andaluza, un árbol.»
Es el nombre de una campaña de Voluntariado que realiza Ecologistas en Acción cumple ya 24 ediciones. El objetivo es fomentar, gracias a la participación ciudadana la repoblación de árboles.
Verdemar Ecologistas en Acción dentro del balance que realizan sobre la campaña cabe resaltar la alta participación de la ciudadanía dentro de sus municipios. Los miembros de Verdemar y los voluntarios han plantado sobre todo bellotas de alcornoque, plantones de alrconoques, semillas de algarrobo y algarrobos, madroños y pinos. La distribución por municipios ha sido; La Línea de la Concepción, San Roque, Castellar de la Frontera y Algeciras. La mayor parte de los árboles y arbustos que se han utilizado y se usarán hasta que termine la campaña han sido cedidos por el vivero de la Diputación de Cádiz.
Por otro lado, ya son 30 años los que se llevan ejecutando uno de los programas que más consenso ha alcanzado  en la sociedad andaluza para su desarrollo, el Plan Forestal Andaluz, aprobado por el Parlamento en 1989. Las expectativas generadas por ese ambicioso plan a desarrollar en los siguientes 60 años, también han generado mucha frustración por la incapacidad de cumplir sus principales objetivos, así como el  abandono de otros planes  e incluso el retroceso en algunas aspectos, como las ocupaciones agrícolas de espacios forestales.
Revertir esta situación y volver a considerar prioritaria la conservación de nuestros montes como sustento de biodiversidad, base de la salud ambiental que garantiza la vida, debería ser el principal objetivo de las políticas públicas. La plantación favorece todos aquellos espacios públicos degradados que tenemos a nuestro alcance y crear las mejores condiciones para que la recuperación de nuestra mermada biodiversidad.

Recuperar la vegetación de  ríos y arroyos, de los setos de los caminos públicos, de las vías pecuarias y  monte públicos, además de diversificar los espacios públicos urbanos, son, sin duda, una gran labor colectiva que va a repercutir en recuperar unos ecosistemas sanos, mucho más resistentes a la propagación incontrolada de cualquier virus o plaga, ya que los sistemas vivos complejos, como son los ecosistemas no alterados, son la mejor estrategia de defensa ante éstos, que aparecen como consecuencia de los desequilibrios que como sociedad venimos generando.